APRENDIENDO SOBRE PSICOLOGÍA

La palabra “psicología” proviene de dos términos griegos: psique, que significa alma, mente o espíritu, y logos, quesignifica ciencia, estudio o tratado, por lo que etimológicamente la palabra psicología significa: el estudio del alma.

En la actualidad se puede definir la psicología de dos maneras, en primer lugar como la ciencia que estudia los procesos mentales, el comportamiento y las interacciones de las personas, y en segundo lugar como la manera que tiene una determinada persona de sentir, pensar y actuar.

En relación a lo anterior, el psicólogo es una persona que se ha formado durante años para llegar a ser un profesional de la salud mental capaz de comprender como piensan, sienten, actúan y se relacionan las personas.

Gracias a estos conocimientos, el psicólogo es capaz de ayudar a quienes están atravesando un mal momento en sus vidas, ya sea por un problema de ansiedad, depresión o autoestima, o un problema familiar, laboral o personal. Los motivos por los que una persona acude al psicólogo son muy variados.

En terapia el objetivo del psicólogo es entender, apoyar y ayudar a la persona que está a su lado con un alto nivel de malestar, preocupación y tristeza, sin juzgar ni criticar en ningún momento los pasos dados hasta llegar al momento en el que se encuentra actualmente.

En un primer momento puede que al paciente le cueste venir a consulta, ya sea porque le cuesta reconocer que tiene un problema y que no sabe cómo solucionarlo, por los tabúes asociados a la psicología y a los psicólogos o porque concibe el hecho de pedir ayuda como un fracaso. Lo cierto es que todas aquellas personas que deciden afrontar sus problemas a través de la terapia son personas valientes y decididas que quieren vivir sus vidas libres de preocupaciones, lo cual es digno de admirar.

Una vez que acuden a terapia, muchos pacientes encuentran en la consulta un espacio para ellos mismos donde se sienten apoyados y comprendidos, un espacio que no tienen fuera de la terapia debido a que muchas veces los familiares, la pareja o los amigos están involucrados en el problema o bien tiendan a dar consejos que realmente no ayudan a quién está sufriendo.

Y es que, aunque en un primer momento cueste venir a consulta, lo cierto es que quienes vienen terminan contentos y satisfechos con los resultados obtenidos y orgullosos de haber dado ese paso en sus vidas, porque “no hace terapia quién tiene problemas, problemas tiene todo el mundo, hace terapia quién quiere resolverlos”.

 

Autora: Laura Carmona