PSICOMOTRICIDAD VIVENCIADA: El niño como ser individual y como parte de la sociedad

Todos los niños pueden beneficiarse de la psicomotricidad vivenciada

La psicomotricidad vivenciada se basa en el acompañamiento al niño en relación a su desarrollo madurativo. Este acompañamiento es beneficioso y se puede realizar con cualquier menor, ya que se trata de favorecer el desarrollo y el juego propio de cada momento evolutivo. Los primeros años de la vida de los niños están llenos de cambios y desafíos que van resolviendo y superando por sí mismos. Presentan una motivación interna que les hace interaccionar con su propio cuerpo, con el entorno (espacio, objetos) y con los demás (otros niños, adultos, figuras de referencia…) lo que les lleva a vivir experiencias variadas y ricas desde las que van generando aprendizajes y creciendo, desarrollando habilidades (atención, memoria, capacidad de asociación, habilidades sociales…), destrezas (correr, saltar, trepar…), adquiriendo aprendizajes (colores, formas, tamaños…)… todo esto siguiendo sus propios deseos y atendiendo a sus emociones.

¿Qué podemos hacer nosotros para favorecer su desarrollo?

Nuestra labor como adultos es estar presentes en el desarrollo de nuestros pequeños, poder dedicarles tiempo de calidad, de escucha activa, de juego, de cariño y amor, cubrir sus necesidades básicas y ofrecerles los estímulos y experiencias necesarias para que su desarrollo pueda seguir el plan previsto. Es importante que respetemos los tiempos de desarrollo de cada niño, porque aunque exista un tiempo marcado para conseguir los distintos aprendizajes en los estudios generales, cada niño es único e irrepetible y aprende siguiendo su propio ritmo interior, que tiene mucho que ver con sus propios deseos e intereses. Siempre hay excepciones y en este caso la excepción se encuentra cuando observamos que el desarrollo del niño se separa de lo esperado para su edad o no se está desarrollando con normalidad, en estos casos es necesaria la valoración y tratamiento por parte de especialistas (profesionales de la atención temprana: psicología, logopedia, terapia ocupacional, fisioterapia, psicomotricidad…). Es aquí cuando algunos de los casos, teniendo en cuenta las características y necesidades del niño, acaban siendo derivados a psicomotricidad terapéutica.

¿Qué tipo de psicomotricidad es más apropiada para mi hijo?

Existen distintas clasificaciones, una de ellas habla de tres tipos:

• Psicomotricidad preventiva y educativa: se realiza con grupos de niños. Estos grupos pueden ser amplios, siempre dentro de unos límites para que puedan ser sesiones seguras y de calidad. En estas sesiones el psicomotricista acompaña a los niños en su desarrollo, favoreciendo su crecimiento a través del espacio, los materiales, la escucha activa, observaciones… al mismo tiempo que respeta el ritmo propio de desarrollo de cada niño y sus motivaciones. El psicomotricista atiende las necesidades que presenta el grupo de manera grupal e individual. Cuando el psicomotricista detecta que el niño tiene otras necesidades que no se pueden atender de manera parcial o completa en dichas sesiones lo deriva a sesiones de psicomotricidad reeducativa o terapéutica.

• Psicomotricidad reeducativa: en estas sesiones los grupos son más reducidos que en las sesiones de psicomotricidad preventiva y educativa. Los grupos están formados por niños que presentan necesidades que pueden trabajarse de manera óptima en pequeños grupos en los cuales mejoran su socialización y sus capacidades, habilidades y juego en las distintas áreas del desarrollo.

• Psicomotricidad terapéutica: las sesiones se realizan principalmente de manera individual o en grupos muy reducidos con niños que presentan desafíos en su desarrollo, en los cuales es necesaria la intervención terapéutica. En las sesiones de psicomotricidad terapéutica individual se realiza inicialmente una valoración y se comienza posteriormente con el tratamiento. En el caso de las sesiones grupales, los grupos se establecen teniendo en cuenta las necesidades propias de cada niño/a considerando que unos niños puede favorecerse en el desarrollo global a otros por medio de la relación y el juego.

El niño como ser individual y como parte de la sociedad

Volviendo al tema central, la psicomotricidad vivenciada tiene en cuenta al niño como ser global y, por tanto, atiende a las necesidades y desafíos que puedan surgir en cualquiera de las áreas del desarrollo. Estas áreas son: perceptivo-cognitiva, comunicativa-lenguaje, socio-emocional, motora, juego y autonomía.

Además, la psicomotricidad vivenciada no ve al niño como un ser aislado sino como un ser que interactúa, se relaciona y forma parte de distintos sistemas y redes. Estos sistemas y redes son la familia (padres, hermanos), la escuela infantil o colegio (maestros, compañeros de aula), el grupo de amigos (amigos del colegio, vecinos, amigos del parque…) y la familia en el sentido más amplio de la palabra (tíos, abuelos, primos…).

Por este motivo la psicomotricidad trabaja teniendo en cuenta al niño como ser único y especial, favoreciendo su desarrollo personal y global y teniendo en cuenta sus características propias; apoyándose siempre en las capacidades para facilitar y favorecer el desarrollo de las áreas y aprendizajes del desarrollo donde el niño se encuentre más afectado; y teniendo en cuenta al niño como parte de la familia, escuela, grupo de amigos y sociedad, por eso es tan importante trabajar con las familias, maestros y otros profesionales que trabajen con el niño, además de trabajar en el contexto natural  como el propio hogar del menor o el colegio.

Cuando todos (familia, colegio, otros profesionales…) estamos unidos, la evolución del niño es la más favorable.

 

Autora: Cristina Cancelas Ruiz